APUNTES PARA LA HISTORIA

Padre Antonio Sagristá, S.J.
La idea es muy anterior a su nombre. Según me contaron, mucho antes de que el CEMSE se plasmara en algo concreto, cuando se pensó que el nuevo colegio de San Ignacio (Següencoma), podía sustituir al ya entonces venerable, auque no centenario colegio de San Calixto, algunos jesuitas, jóvenes entonces, pensaron que se iba a hacer con los edificios que quedaban vacíos. Más de uno sugirió que por lo menos parte de ellos podían de algún modo dedicarse a mejorar la educción fiscal. Esta idea, que no cayó en terreno baldío comenzó a concretizarse entre aquellos que intervinieron en la planificación del apostolado de los jesuitas de principios de los ochenta.
En el documento elaborado como resultado de dicha planificación, y más adelante en el llamado libro "verde", la concretización de la idea se expresaba de esta manera:
En un lugar céntrico urbano (por ejemplo en el área escolar del centro de La Paz, con 17 centros fiscales en un radio de tres manzanas en torno a San Calixto) proporcionar servicios destinados a esta juventud popular de nivel secundario y universitario, para cubrir los siguientes aspectos:
1) Servicios educativos múltiples, tales como laboratorios, talleres, biblioteca escolar, audiovisuales distribución de material didáctico.
2) Lugar de encuentro y reflexión juvenil.
(…) A la larga esta experiencia educativa podrá evolucionar hacia una alternativa del sistema educativo.
Según el mismo texto esta concretización respondía a dos objetivos específicos:
a) Complemento de servicios educativos para alumnos de menores posibilidades dentro del sistema.
b) Ofrecer un canal de compromiso cristiano y social a la generación joven de origen popular.
Esta planificación tuvo lugar durante los últimos años de provincialato del P Víctor Blajot, pero no fue "Don Víctor" quien tuvo que buscar la dirección "a personas imbuidas del MR (marco referencial) y PE (políticas específicas) jesuitas o no". Correspondió a Jorge Trías, sucesor de D. Víctor quien tuvo que buscar a estas personas.
En aquel tiempo yo era socio (secretario) del P. Provincial. Jorge me manifestó un día que a pesar de haber buscado y propuesto a otras personas, el comenzar y dirigir el CEMSE, la búsqueda no había sido exitosa. "Antonio - me dijo - creo que tu tendrás que encargarte de este proyecto propuesto en la planificación". Me añadió que tendría todo su apoyo y el de la consulta. He de confesar que el apoyo fue incuestionable y decisivo. Aprovecho esta oportunidad para agradecer este apoyo incondicional; sin el mismo el CEMSE no hubiera nacido.
Y se comenzó a trabajar en dos direcciones:
1) Buscar un equipo entusiasmado con la idea.
2) Buscar el necesario financiamiento.
La planificación ya había sugerido el área. Se destinó para el CEMSE viejos ambientes ubicados al lado norte de la iglesia de San Calixto, que en tiempo atrás habían servido como dormitorio a varios jesuitas y en donde estaban depositados un buen número de libros antiguos que Antonio Penacho cuidó bien de rescatar.
Era necesario definir y conocer de modo más concreto quienes iban a ser nuestros destinatarios. De momento se dejo de lado la idea de trabajar con actuales universitarios, y el esfuerzo se concentró en trabajar entre estudiantes de medio e intermedio. Para este proceso de conocimiento de los destinatarios, se decidió obtener una muestra aleatoria a partir de una población conformada por los casi 18.000 alumnos que iban a ser futuros beneficiarios del CEMSE.
El Ministerio de Educación autorizó formalmente con documento escrito, el solicitar a los centros afectados un listado completo de los alumnos en ellos inscritos, a si como de equipamiento con el contaban dichos centros. Las viviendas de los 300 alumnos contenidos en el muestreo fueron visitados por universitarios de la facultad de Sociología de la universidad de San Andrés, con la ayuda muy apreciada del lic. Augusto Román, quien siguió luego apoyando al CEMSE durante un buen periodo de tiempo. En dichas visitas no solamente se entrevistaron a los alumnos escogidos en la muestra, sino también, dado el caso a sus padres u otras personas del mismo hogar. El cuestionario preparado, fue previamente probado para averiguar si las personas se entendían. A sugerencia de la Dra. Virginia Roncal se incluyó en dicho cuestionario unas preguntas referentes a alimentación y salud. Como resultado de las respuestas recibidas se estimó necesario añadir a la idea CEMSE una vertiente en salud, que iba a complementar la ya decidida vertiente educativa.
Todo esto fue preparado en las dependencias de la oficina central de FE y ALEGRIA en donde dos veces por semana se reunía un primer equipo conformado por el Dr. Augusto Román, la Dra. Roncal, los jóvenes voluntarios José Aramayo y José Karachi. A este equipo inicial se sumó el apoyo de la Profa. Higuieras y al Sra. Costa Andrade. Esta última que más adelante se incorporó al CEMSE como bibliotecaria, es la única persona que ha permanecido en el CEMSE hasta ahora.
Los señores directores de todas las Unidades Educativas que entraban dentro de lo que luego se denominó "área CEMSE", fueron debidamente visitados e informados de la idea. En alguno de dichos directores o directoras no dejo de aflorar una sonrisa que denunciaba una cierta incredulidad, habían sido engañados o engañadas tantas veces? ¿Cómo era posible que inesperadamente fuera el sector privado que les viniera a ofrecer lo que tanto necesitaban? El director de un colegio de la zona indicó más tarde que cuando estando en su oficina le avisaron que un "curita" acompañado de otro señor deseaban verlo pensó: "un problema más que se tiene que resolver, o un servicio que me vienen a pedir". Su sorpresa fue grande cuando se le expuso lo que se pretendía, y añadió "en esto había sonado muchas veces". Pero siguió con la duda hasta que no vio que se cavaban los cimientos y que las paredes se levantaban. En adelante fue uno de los directores que más se han entusiasmado con el CEMSE y que lo apoyo incondicionalmente desde el principio.
Muy pronto las zanjas comenzaron a cavarse y los muros a levantarse, los planos, fueron diseñados por el arquitecto Carlos Adriázola. La empresa ALTO, dirigida por el ingeniero Jorge Torres, fue la empresa seleccionada para este trabajo. Se preparó un proyecto escrito en castellano, que fue más tarde traducido al inglés y francés. Se tocaron muchas puertas pero no todas se abrieron por arte de magia. Abundaron las respuestas negativas con excusas muy corteses y educadas. No faltaron quienes pensaron que el proyecto, de llevarse a cabo, se iba a convertir en un "elefante blanco", y otros que sostuvieron que el proyecto era un "cañoncito" particular de este o aquel jesuita y no un proyecto incluido en el proceso de puesta en marcha de la planificación hecha años antes por la Compañía de Jesús en Bolivia.
Pero también hubo quienes acogieron la idea con verdadero entusiasmo. El representante de la IAF (Interamerican Foundation) fue desde el principio un entusiasta empedernido de la idea CEMSE. Desde Washington me avisó que al "Directorio" dicha institución le iba ser muy difícil "tragar" lo que se proponía. El mismo narra, en un artículo que escribió algunos años más tarde este episodio:
"Sin embargo la decisión con respecto al financiamiento parecía menos clara en Washington DC (..). la fundación interamericana no sabia que pensar acerca del CEMSE ya que no se encuadraba en los proyectos de educación popular dirigidos por las ONG's a las cuales daba prioridad". Y el texto continúa "Sagristá fue a la sede de la fundación para defender personalmente su propuesta ante funcionarios escépticos. Es muy raro que se coloque a un posible beneficiario en la posición de tener que defender una propuesta ante en comité de revisión, pero Sagristá salió mas que airoso de la contienda y el comité aprobó una colaboración (inicial) $ 198.000 para la construcción y equipamiento del centro"
Pero la cantidad aprobada no era suficiente. Entidades que habían casi comprometido su apoyo finalmente no lo otorgaron. ¿Debía comenzarse a edificar sin tener los recursos suficientes?. Se convocó a los consultores que se encontraban en La Paz. La decisión fue unánime: seguir adelante. El apoyo IAF fue fundamental, tan fundamental que tal vez pueda decirse que sin el mismo el CEMSE hoy en día o no existiría o habría tardado mucho más tiempo en existir. Por eso también desde estas líneas quiero agradecer a Benito Kevin Healy, el representante de la IAF para esta zona por su apoyo incondicional. Más adelante IAF siguió apoyando al CEMSE durante muchos años.
Yo creo que Benito supo captar la importancia de la idea y llegó a entrever un CEMSE como lo es hoy. Sin ello no podríamos entender el apoyo que siempre nos ha prestado. Mas delante aparecieron nuevas ayudas, informando de que la Comunidad Europea iba iniciar un Fondo para el Desarrollo, viaje a Bélgica para interiorizarme en los mecanismos de utilización de dicho fondo. Era el mes de septiembre de 1984. España iba a ingresar a formar parte de la comunidad Europea. En la Rue d' Archimedes pregunté acerca de la oportunidad de iniciar gestiones y pregunté también si no seria demasiado pronto: "Ce n?est pas plus tot" me respondieron. Así es como fue posible obtener la cofinanciación de MANOS UNIDAS e INTERMON, pues dichas entidades figuraban entre la lista de siete ONG's españolas que calificaban entonces para acceder a fondos de la Comunidad Europea. CEBEMO (Holanda) que en sus inicios se había manifestado favorable al proyecto, y que más tarde se desligó del mismo, se enganchó finalmente al carro al ver el importante apoyo ya recibido de otras entidades. Por entonces se escribió a la Fundación Kellog. En una carta breve pero muy cortés, se manifestaba interés en el proyecto, pero que debido a las múltiples obligaciones ya contraídas les era imposible por el momento cooperar en el mismo. "cuando - añadían - se abran oportunidades de financiación se lo comunicaremos". Y cumplieron su palabra: unos cinco años más tarde, en forma inesperada, la Fundación Kellog se interesó por el CEMSE. Desde entonces lo ha estado ayudando substancialmente.
Finalmente llegó el 4 se septiembre de 1984, fecha asignada para la colocación de la primera piedra y el inicio de las obras. La vetusta construcción que ocupaba el lugar en el que hoy día se ubica el CEMSE había sido derribada. La explanada, en las que apenas se habían comenzado a excavar las zanjas para los cimientos fue ocupada por alumnos de las 17 unidades educativas que habían acogido favorablemente el proyecto CEMSE. Todas ellas llevaban sus estandartes. Más de un director no dejo de manifestar u sorpresa. "Cuando hace menos de un año nos comunicaron la idea no lo creímos o pensamos que iban a pasar muchos años… y hoy ya se comienza a construir" manifestó la directora de uno de los colegios beneficiados.
Pero la sorpresa fue mucho mayor cuando apenas traducimos unos veinte meses desde el inicio de la construcción, el 14 de mayo de 1986, se inauguró el edificio y todas sus dependencias. La prensa de La Paz hizo eco del acontecimiento. De entre sus artículos destacamos:
PRESENCIA
"Con la finalidad de brindar posibilidades educativas a niños y jóvenes que no las tienen, la iglesia (sic) inauguró ayer la moderna sede del Centro de Multiservicios Educativos (..). se trata de una concepción innovadora, pionera y ambiciosa que intenta maximizar la eficiencia de los recursos".(…) El centro busca el despertar crítico a la realidad nacional y global, el análisis inteligente del conversar diario, y el ejercicio creador e imaginativo.
ULTIMA HORA
Con el lema de "un esfuerzo conjunto para promover la igualdad de oportunidades en educación", esta mañana con la asistencia del DR. Enrique Ipiña , Ministro de Educación, Mons. Alejandro Mestre SJ, obispo auxiliar de La Paz, el P. Jorge Trias SJ, provincial de la compañía de Jesús en Bolivia, el Subsecretario de Culto, representantes del Ministerio de Salud, autoridades educativas y sindicales, directores-as y representantes de las unidades educativas de la zona, se inauguró el Centro de Multiservicios Educativos (CEMSE).
HOY
"Con la promesa de servir a quienes tienen menos oportunidades, se inauguró ayer el CEMSE (…). El Centro logró edificarse gracias a soñadores que plasmaron en realidad algo que hace años era eso solamente un sueño".
EL DIARIO
"Las modernas instalaciones del Centro de Multiservicios (CEMSE), permitirán atender en los rubros de educación y salud a todos los alumnos de 41 (sic) establecimientos fiscales ubicados en el radio próximo a quinientos metros del mismo".
La carátula del proyecto enviado a eventuales instituciones financiadotas, incluía siempre un como subtítulo que decía, refiriéndose al título CEMSE, "un esfuerzo pionero para promover la igualdad de oportunidades en educación". Y esto era en resumen lo que pretendía ser el CEMSE. Pero este esfuerzo tenía una singularidad, no iba realizarse promoviendo nuevas unidades educativas desde un sector mixto o privado, sino apoyando desinteresadamente a los establecimientos fiscales ubicados en la zona. "Es la primera vez - expresó el Ministro Ipiña en una reunión que se llevó a cabo en el restaurante Crillón a orillas del lago Titicaca- en la que la iglesia no aporta a la educación escuelas y colegios en cierto modo competitivos con los establecimientos fiscales, sino no que lo hace con un valiente y decidido apoyo a la educación fiscal".
La idea original fue simplemente ofrecer por lo menos espacios y ambientes en los que los alumnos beneficiados por el CEMSE pudieran trabajar en sus tareas escolares. Esto implicaba también tutores que apoyaran dichas tareas. En un principio se pensó que una buena parte de dichos tutores podrían incluso ser alumnos voluntarios de cursos superiores, o de cursos universitarios. Una buena ayuda exigía también una biblioteca; una posibilidad de cooperar con material escolar a bajo costo; un acceso a un laboratorio de computación, etc.
El muestreo efectuado, mencionado anteriormente, condujo a dimensiones nuevas: el comedor, el área de salud, la necesidad de laboratorios de física, química y biología de los que carecían casi todas las escuelas fiscales que de un modo u otro aceptaron la idea CEMSE.
Pero las directrices principales se mantuvieron desde el inicio:
1. ofrecer igualdad de oportunidades educativas o su variante compensar la desigualdad de oportunidades en educación.
2. buscar la máxima eficiencia en el uso de los recursos.
3. participación de docentes y padres de familia.
4. considerar a los alumnos fiscales los beneficiarios directos del CEMSE.
5. introducir formas de mejoramiento docente.
6. de formalizar en lo posible lo "formal", en sentido peyorativo, de la educación.
Y para poner en práctica estas ideas, se pensó, tal vez ingenuamente, en un equipo conformado por no más de 17 personas de las cuales muchas de ellas no trabajarían a tiempo completo.
Este equipo estaría apoyado por voluntarios provenientes del sector universitario, completando por otros universitarios que, mediante convenio, trabajarían periódicamente en el CEMSE como lugar en donde podrían efectuarse las tareas prácticas exigidas en sus carreras. En aquel momento se consideró esencial este aporte de voluntariado si se deseaba asegurar la sustentabilidad del proyecto. De entre estos voluntarios quisiera recordar a aquellos que desde el inicio se ofrecieron a trabajar en el laboratorio de computación: fueron más de 20 voluntarios que fielmente cumplieron su compromiso.
Su única compensación fue la de poder utilizar los domingos las computadoras para hacer sus tareas universitarias. Y no faltó el aporte voluntario de Santiago y francisca, una joven pareja que se entusiasmó por la idea CEMSE. Vinieron por relativamente poco tiempo, pero se entregaron tanto a su trabajo que el poco tiempo se alargó a más de tres de años. En La Paz nacieron dos de sus hijos. De ellos he escrito con mucha frecuencia que "sin ellos tal vez el CEMSE hubiera llegado a ser lo que era en el momento que tuvieron que retornar a España, pero nunca lo hubiera sido en tan poco tiempo".
Puede tal vez tomarse como un anécdota pero durante los dos primeros años del CEMSE no dejaron de presentarse casos en los que los alumnos de colegios privados intentaron formar parte de los beneficiarios del CEMSE incluso falsificando documentos en los que pretendían hacerse pasar como alumnos de escuelas y colegios fiscales.
El diseño inicial comprendía varios niveles:
1) el nivel académico.
2) El nivel para - académico.
3) El nivel asistencial y comunitario.
No parece oportuno extenderse en la explicitación de cada uno de estos niveles. El hacerlo implicaría volver a redactar las 48 páginas, tamaño oficio, en las que se pormenorizaban el contenido de estos niveles y que conformaban el contenido principal de los proyectos presentados a entidades eventualmente financiadotas.
Pero el CEMSE nunca fue concebido como una idea "A priori" que de algún modo fuera como proclamada inmutable. La experiencia principalmente y también las posibilidades de financiación fueron influyendo a través del tiempo en sus diversas estructuras. Tal vez esta apertura al cambio ha sido una de las razones que hicieron posible su viabilidad y su aceptación. En un momento dado se pensó que era conveniente una pequeña apertura a los más pequeños, se creó "La Pankarita". En otro momento la participación estudiantil se concretizó, entre otras formas, en una cooperativa estudiantil "Minka". Más adelante y con el deseo ya de abrirse hacia fuera aparecen las "Brigadas de Salud", e incluso en un esfuerzo de apoyar a los muy bajos ingresos de bastantes familias se intentó ofrecer oportunidades de trabajo, mediante talleres apropiados, a las madres de un buen número de los beneficiarios por el CEMSE. Otras muchas actividades que yo he llamado a veces "pasacemséticas", es decir creadas "alrededor del CEMSE", intentaron responder a demandas reales surgidas de entre los mismos estudiantes.
Así comenzó el CEMSE. El de hoy es muy diferente de aquellos primeros esfuerzos. El trabajo acertado de muchos, la certeza de que se encaminaba por el camino seguro pero que se iba abriendo y conociendo mejor con el mismo caminar condujo poco a poco a variantes que, por su importancia, han dejado de serlo para construir un CEMSE, si se quiere diferente, pero mantiene los principios de la idea original.
La puesta en marcha de la reforma educativa no dejo de tener una influencia en el CEMSE y por otra parte fue la misma reforma la que menciono al CEMSE, como una valuable experiencia en el sector de la educación. Se pensó en la posibilidad de transformar el CEMSE en un modelo de núcleo verbal; bajo muchos aspectos reunía las condiciones requeridas. Poco a poco aparecieron con mas claridad que una de las tareas preferenciales del CEMSE en el momento actual debía ser la de conformar un Centro de Recursos Pedagógicos, en el que pudiera experimentarse lo que se incluye en uno de los artículos de la Ley de Reforma Educativa.
No me toca a mi explicitar las razones que mueven a seguir este derrotero el actual director del CEMSE Prof. Antonio Arandia que con mucha tenacidad e interés ha venido impulsando esta idea puede explicar mucho mejor que yo este que pudiera parecer un cambio de rumbo. Tal vez mas que cambio de rumbo ha sido el alcanzar una cumbre, que al alcanzarla permite descubrir nuevos desafíos y entregarse conciente y responsablemente a ellos.
Es ciertamente un nuevo desafió que no dudo que el CEMSE, con su personal dedicado e imbuido de la idea sabrá afrontar correctamente. Pero no importa si se trata de un desafió o de un cambio de rumbo o de haber alcanzado ya una cumbre, en todo caso, y estoy convecino de ello, el CEMSE seguirá siendo un servicio promotor de la igualdad de oportunidades educativas a las clases menos privilegiadas a aquellas que carecen de oportunidades y que dadas estas pueden manifestar potencialidades desconocidas que a larga, es nuestra esperanza, redundaran en servicio a los demás.










